La distribución mundial de la vacuna de Pfizer contra COVID-19, un reto logístico sin precedentes a – 80ºC

Barcelona, 15 de noviembre del 2020.- La futura vacuna de Pfizer contra el coronavirus COVID-19 tiene que mantenerse a una temperatura de – 80º C. Esta exigencia supone la creación de una cadena de frío para su distribución mundial y su dispensación a cada ciudadano. Una vez más, los profesionales de la logística y el transporte lideran la resolución a una pandemia mundial. De momento, conocemos los siguientes datos de este operativo que distribuirá 7,6 millones de dosis congeladas de la vacuna a diario desde Estados Unidos, al resto del mundo:

El periódico Cinco Días ha informado que la cadena de frío comienza en la planta de Pfizer de Saint Louis (EE UU), en la que se fabrica el antígeno de la vacuna por un proceso de cultivo celular, explican fuentes de la compañía estadounidense. La sustancia activa de ARNm se produce posteriormente en Andover (EE UU) y se envía a Kalamazoo (EE UU) y a Puurs (Bélgica).

En estas dos ciudades se mezcla el ARNm con otras materias primas para construir una nanopartícula lipídica. Tras ese paso, la vacuna a granel va a una línea de llenado aséptico y se rellena cada vial esterilizado y se tapa. A continuación, se somete a una inspección, se etiqueta y empaqueta. El producto se traslada a congeladores rápidos antes de ser colocados en otros 350 de almacenamiento a la espera del empaquetamiento final en neveras especiales, según las explicaciones del laboratorio de Nueva York

La compañía fabrica simultáneamente mientras realiza los ensayos en humanos, para poder distribuir los envases en cuanto tengan la autorización de las autoridades sanitarias. Pero además, cuenta con la capacidad productiva de su socio menor alemán BioNTech y espera aumentar su capacidad industrial. “Estamos invirtiendo a riesgo para hacer lo que sea necesario para producir la mayor cantidad de dosis de nuestro candidato vacunal lo más rápido posible” e invertirán en nuevas plantas, avanzan fuentes de la empresa.

Desde que la vacuna sale de fábrica llega un complejo método de transporte. De Kalamazoo y la ciudad belga Puurs (punto para la distribución a los mercados europeos) se enviarán cada día 7,6 millones de dosis congeladas en avión, como adelanta The Wall Street Journal. La multinacional utilizará 40 centros propios de apoyo en la distribución y más de 200 proveedores en todo el mundo.

La intención de la compañía es que desde Kalamazoo y Puurs se envíen los contenedores congelados directamente a los centros sanitarios para que lleguen en uno o dos días. O como alternativa, llevarlos a puntos de almacenaje intermedios.

“La intención es servirnos de los proveedores logísticos de Pfizer para realizar los envíos por aire a los principales centros de distribución de un país o región y por tierra a los lugares de dosificación”, detalla el laboratorio.

Envases para la cadena de frío de Pfizer

El periódico Cinco Días asegura que los contenedores térmicos tienen el tamaño aproximado de una maleta y completamente cargados no llegan a los 32 kilos. “Hemos diseñado contenedores con temperatura controlada que utilizan hielo seco para mantener las condiciones de almacenamiento recomendadas de hasta menos 75 grados durante 10 días”, explican desde el laboratorio. Cada contenedor cuenta con sensores térmicos con GPS y en contacto con una torre de control que rastrea la ubicación y la temperatura de cada envío a través de sus rutas preestablecidas. “Estos dispositivos con GPS nos permitirán prevenir proactivamente desviaciones no deseadas y actuar antes de que ocurran”, añaden.

Cada caja está preparada para albergar entre 195 viales y 975 viales, aunque la empresa trabaja en una versión más pequeña que estará lista a inicios de 2021. El contenedor puede ser recargado con hielo seco durante el transporte y durante el almacenamiento temporal en los centros sanitarios. El laboratorio ha realizado pruebas mecánicas y térmicas para comprobar el aguante de los envases, que además son reutilizables.

Una vez en el destino, los hospitales con capacidad pueden guardar la carga en congeladores de temperatura ultrabaja durante varios meses. También, en centros sanitarios dentro frigoríficos a temperaturas entre dos y ocho grados durante cinco días. En el caso en que no se tenga ningún equipamiento, los propios contenedores ideados por Pfizer sirven como almacenamiento temporal, hasta 15 días, rellenando con hielo seco.

AndSoft, TMS para empresas de transporte y logística

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